Qué tal, Guerrero.
Espero que lleves una semana llena de hostias como panes.
Perdón. Hay veces que se me van un poco los dedos al escribir.
Pero espera, espera…
Antes que digas algo así como lo que piensan los ofendiditos: »Uy! Qué obsceno y qué poco correcto!»…
Tengo algo que decirte.
En la vida, no todo lo que es oro reluce.
Me explico:
– El músculo crece cuando se rompe.
– El diamante se forja bajo presión.
– El aceite se produce cuando aplastaslas olivas bien fuerte.
Y tú, ¿pretendiendo que sea fácil?
Mira, te hago un favor si te deseo que comas barro.
Y no porque sean las únicas oportunidades de crecimiento, en el éxito también se aprende.
Pero ya que vivimos en un mundo en el que se premia lo rápido, fácil y barato, espero que entiendas que eso no te lleva sino a la gran temida…
Zona de confort.
Aunque bueno, como dice mi amigo Daniel Habif, más que de confort es una zona de guerra.
Porque lo único que puedes esperar de ahí es que te estanques, mueras y te pudras.
Y peor aún, lenta y dolorosamente.
Por tanto, quédate con esta idea:para crecer, tienes que comer barro.
Y créeme, mejor pronto que tarde.
Así que lo dicho: te deseo que comas barro:)
Te mando un fuerte abrazo.